Capítulo VIII: “Anillos y revolvers”
Caminando hacia la casa de Van.
Courtney:
Así que… que sucedió?
Van:
Court, he tenido estas
extrañas visiones…
Courtney:
Visiones?...
Van:
He tenido estos sueños
realmente violentos, pero, sin estar dormido…
Courtney:
Qué tipo de sueños
violentos?
Van:
Bueno, en ellos, gente muere
frente a mí y no puedo hacer más que estar ahí y observar.
Courtney:
Eso es… escalofriante… estoy
segura de que puede ser algún tipo de estrés, a veces cuando te encuentras bajo
mucha presión uno comienza a ver cosas que realmente no están sucediendo.
Van:
Supongo que así es… aunque
se siente tan real, no puedo explicarlo.
Courtney:
Lo que necesitas es un buen
descanso, no has dormido bien últimamente.
Van:
Tienes razón, tal vez solo
sea eso, bueno hemos llegado, mi hogar, me siento mucho mejor ahora.
Courtney:
Y Van… (Tomando su mano
derecha) si hay cualquier cosa que necesites contarme, cuéntamelo, no quisiera
que lo embotelles en esa cabeza tuya como siempre lo haces. Recuerda que estoy
yo aquí para ti.
Van:
Lo haré… Y Court, sabes que
te amo, verdad?
Courtney:
Claro que te amo (besándose
antes de que separaran sus caminos).
Van:
Puedo visitarte más
tarde?...
Courtney:
Si te sientes bien, claro
que puedes! (Con una sonrisa).
Van entra en su hogar para encontrar un rostro
sorprendido por su llegada.
Isabella:
Van! Que sucede? Estas bien?
Porque estas aquí tan temprano?
Van:
Estoy bien mama, no te
preocupes solo me sentí un poco mal y Courtney insistió en que viniera a casa.
Isabella:
Estas seguro?
Van:
Si, no te preocupes.
Isabella:
Bueno, está bien… estoy
preparando café, quieres?
Van:
Claro, suena bien.
Isabella:
(El teléfono suena e
Isabella lo atiende) Hola?... Si?... Oh! Vince eres tu… espera un segundo
quieres?... Van puedes ir al cobertizo del patio trasero y traerme otra lata de
café, esta está vacía…
Van:
Seguro…
Isabella:
Gracias amor… ok Vince,
continua…
Van salió como su madre se lo pidió y camino hacia el
pequeño cobertizo que habían construido para mantener despensa. Cuando extendió
su mano para tomar el candado, instantáneamente, notó que este se encontraba
abierto. De pronto sintió una fría brisa por todo su cuerpo así como el patio
entero. Ignorando la fría brisa abrió el cobertizo, tomo la nueva lata de café
y mientras cerraba una voz se hizo presente.
Voz:
Así que, al fin nos
conocemos…
Van:
Qué???... Quie… Quien dijo
eso?
Así Van observo a un hombre aparecer de detrás de uno
de los arboles cercanos, un hombre de piel blanca, cubierto con un saco café,
se podía ver ropa blanca debajo de esta, guantes de seda blancos con una extraña
insignia en ellos y el más impresionante, y posiblemente, más característico
rasgo podría ser que sus ojos eran de un color entre blancos y grises. Con cabello
rubio puntiagudo y al frente un par de cabellos blancos.
Hombre:
Así que eres tú, no pareces
una gran amenaza…
Van:
Quien eres tú? Y que deseas?
Hombre:
El nombre es Sly y fui
enviado aquí a exterminarte, demonio.
Van:
De que hablas?
Sly:
Qué pena, no pareces tan
fuerte.
Sacando un arma de fuego de entre el saco apuntándola
a Van. De pronto, un grito interrumpió la conmoción.
Isabella:
(Desde dentro de la casa)
Van! Apresúrate, quieres!
Rápidamente, Van gira su cabeza hacia la puerta
esperando que su madre no estuviese ahí para atestiguar la impresionante
escena. Después, tan rápidamente como vio que su madre aun se encontraba
adentro, giró su cabeza de vuelta hacia su atacante solo para descubrir que se
encontraba solo en el patio. Se quedo ahí, confundido por un par de segundos y después
entró.
Isabella:
Porque la tardanza?
Van:
Yo solo… no lo encontraba.
Isabella:
Tu tío me llamó y me pidió si
fuera posible que cuidaras su hogar, en lo que él va de cacería en las
montañas.
Van:
Seguro, porque no…
Isabella:
A veces pienso que tu tío es
una mala influencia para ti, con todas sus armas e ideas de cacería.
Van:
Mamá, no seas ridícula.
Isabella:
Oh! Casi lo olvido, tengo
algo para ti, lo encontré esta mañana.
Van:
Sí, que es?
Isabella:
Mi anillo… el que tu padre
me obsequio cuando me prometió que nuestro amor duraría para siempre.
Van:
Y porque me estás dando algo
tan valioso para ti?
Isabella:
Bueno, me imagine que sería
el regalo perfecto para Courtney…
Van:
Estas segura sobre esto?
Isabella:
Positivamente.
Entonces Isabella, tomó el anillo y se lo dio a su
hijo. Para Van el anillo de oro blanco era estúpido, un viejo anillo sin valor
y nada más.
Van:
Gracias ma, este será, de
hecho, un muy buen regalo para Court.
Más tarde ese día, Van decidió visitar a Courtney. Y
cuando llegó y sonó el timbre vio como una sonriente Courtney abría la puerta.
Courtney:
Hola!
Van:
Hola nena… (Besándose).
Courtney:
Te sientes mejor?
Van:
Claro! Me siento tan bien
que, de hecho, te traje algo muy especial.
Courtney:
Una sorpresa! Que es!
Van:
Bueno, no es algo
exactamente nuevo, pero, tiene mucho valor, valor emocional.
Courtney:
Vamos, déjame verlo!
Van:
Mi padre le dio esto a mi
madre como promesa de su amor eterno, ahora quiero dártelo a ti con la misma
promesa (Dándole el anillo a Courtney).
Courtney:
Oh Van! No debiste! Esto debe
valer mucho para tus padres.
Van:
De hecho, mi madre me lo
obsequio y me dijo que tu merecías tenerlo.
Courtney:
Ow! Que tierno… (Besándose
de nuevo).
En ese preciso momento un automóvil (oscuro y un poco
viejo) se acerco a los dos mientras que Lance salía de él.
Lance:
Courtney, me podrías ayudar
con la tarea? Oh! Estoy interrumpiendo algo?
Van:
No… en realidad, ya me tengo
que ir…
Lance:
Estas seguro? Porque puedo
regresar…
Van:
No, está bien.
Courtney:
(En voz baja) no te vayas…
Lance:
Discúlpenme, siento que
estoy interrumpiendo, de hecho intenté llamar a tu casa Van pero no estabas.
Por eso decidí venir aquí con Courtney.
Van:
Está bien, tengo cosas que
hacer (Dándose la vuelta soltando la mano de Courtney, molesto por el
inoportuno momento pero pretendiendo no estarlo).
Lance:
Realmente lo siento…
Courtney:

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