miércoles, 9 de mayo de 2012

La Psicofesia | Capítulo IX


Capítulo IX: “El cristal golpea el suelo Parte I”

Mientras el tiempo pasaba, Van llego a casa. La oscuridad ya cubría el cielo, las tardes horas comenzaban a salir a jugar. Como siempre, entro silenciosamente como si su mente estuviera en otra parte pero su cuerpo perduraba.

Arthur:
(Sentado en el sofá cerca de la puerta, mirando la T.V. en la sala) Donde estuviste?

Van:
Solo fui a caminar.

Arthur:
Seguro, me vas a engañar; fuiste a visitar a esa novia tuya.

Van:
De hecho, si la vi, y eso qué?

Arthur:
No me vas a hablar en ese tono!

Van:
Bueno, es porque no entiendo porque es un problema que Courtney sea mi novia!!!

Arthur:
Guarda silencio y no me levantes la voz, soy tu padre, tenme respeto!

Van:
Es porque estoy cansado de que te portes como un idiota con Courtney todo el tiempo!

Arthur:
Calla! Ves, es por esto que no apruebo de esa muchachita, desde que la conoces has cambiado y no para mejor.

Van:
Sabes que, olvídalo, esto es un desperdicio de tiempo (Dándole la espalda para subir las escaleras).

Arthur:
Pareciera que esa mujer solo te trae problemas, te aseguro que ella va a hacer que uno de ustedes acabe muerto uno de estos días.

Van:
Qué???... Que acabas de decir!!??? (Volteando nuevamente con furia en la mirada).

Isabella:
(Bajando) Que está sucediendo?

Van:
Mas vale que entiendas esto padre, ella es mi elección así que supéralo (Subiendo de nuevo).

Arthur:
Más vale que la olvides; eres tu quien debe entender que ella es una mala elección y que te diriges al caos.

Isabella:
Arthur!…

Tan pronto como Van entro a su cuarto, cerró la puerta de un golpe. Escuchando a sus padres aun discutiendo, se recostó en la cama hasta quedar dormido lentamente. Horas más tarde, Van abrió los ojos, pasaba de la medianoche y el teléfono sonaba. Con curiosidad, abrió la puerta de su cuarto y asomo su cabeza para ver si alguien contestaría el teléfono. La puerta del cuarto de sus padres se encontraba cerrada y no pareciera que eso iba a cambiar, así que decidió ir a contestar. Se apresuro hacia abajo para atender el teléfono.

Van:
Hola…?

Miranda:
Van, soy yo, Miranda…

Van:
Miranda? Como obtuviste mi numero?

Miranda:
Disculpa, tengo poco tiempo; dime, esta Lyn ahí contigo?

Van:
Disculpa? No! Porque estaría aquí?...

Miranda:
Lo que pasa es que, no la puedo encontrar, escapó y no sé donde esta!

Van:
Porque escaparía?

Miranda:
No lo sé querido, pero necesito encontrarla o Max me matará.

Van:
... Ajá… Tal vez si sepa donde se encuentra…

Miranda:
De verdad?! Donde?!

Van:
No estoy seguro, pero iré a buscarla, si la encuentro te la llevaré a casa.

Miranda:
Gracias querido, espero que tengas más suerte que yo.

Van:
Ok… (Colgando).

Van tomó sus llaves y un saco oscuro y salió. Camino en la fría noche por varias calles hasta que encontró su camino al único lugar en el que podría encontrarla, el mismo lugar en donde se conocieron. Y ahí estaba, en medio de la oscuridad, sentada en el mismo lugar donde ella lo encontró. Sus ojos perdidos en el cielo estrellado, con viento jugueteando lentamente con su cabello.

Van:
Pensé que te encontraría aquí…

Lyn:
(Con una pequeña sonrisa y en voz baja) Y porque es eso?

Van:
No lo sé, solo lo supe…

Lyn:
Sabes, no hay nada que decir cuando no hay nadie que realmente escuche… (Regresando su mirada al cielo nuevamente).

Van:
(Sentándose junto a ella) Es por eso que siempre estas tan callada?

Lyn:
Tal vez… (Con otra sonrisa y mirando a Van).

Van:
Pero, entonces, porque has cambiado eso ahora?

Lyn:
Tontuelo, es porque… porque hay algo en ti que me hace sentir que vale la pena…

Van:
(Apenado) En serio?... Pero, qué hay de tu familia?

Lyn:
No me mal interpretes pero realmente no me siento parte de esa familia, quiero decir, apenas veo a mi madre o padre por que viajan mucho y Max tiene su propia vida, Miranda, bueno… ella pronto se olvidará de mi… cada quien está tomando su camino… no existe una familia…

Van:
A veces me siento igual…

Lyn:
Siento que… hay algo mas para mi, sabes?... como si hubiera algo mas para lo cual nací y estoy destinada a ello, algo fuera de lo ordinario…

Van:
Como es eso?

Lyn:
Olvídalo; probablemente pienses que es un pensamiento tonto e infantil…

Van:
No, quiero decir, a qué tipo de fuera de lo ordinario te refieres?

Lyn:
No lo sé, tal vez en la manera de poder entender más que solo el mundo físico…

Van:
Te refieres a espiritualmente?

Lyn:
Si, algo más haya…

Van:
Eso sería extraño, créeme…

Lyn:
Has tenido alguna experiencia de ese tipo?

Van:
No exactamente…

Lyn:
Vamos; cuéntame, no me burlaré.

Van:
No, solo pienso que si me pasara algo así, no sabría que hacer.

Lyn:
Oh… pues tendrías que enfrentarlo, así lo veo yo.

Van:
Tu hermana me llamo, sabes, estaba buscándote; deberíamos ir a tu casa para que no se preocupe mas.

Lyn:
No cambies el tema; sabes que el miedo a este tipo de temas tabú es lo que mantiene a la humanidad en un punto ciego…

Van:
Eres muy inteligente para alguien de tu edad (Con una corta sonrisa).

Lyn:
Me gusta mucho leer, tengo mucho tiempo libre así que me infiltro en el estudio de papá y leo sus libros.

Van:
Tu papá lee sobre cosas así?

Lyn:
Podrías decir que es más que un fan.

Van:
Wow! Tal vez el pueda…

Lyn:
El podría que?...

Van:
No importa, vamos a casa quieres?

Lyn:
Puedo solo… yo… no quiero ir a casa, al menos aun no… podríamos quedarnos aquí solo un poco más?...

Van:
S… seguro no creo que eso sea un problema.

Lyn:
Gracias…

Y así los dos se quedaron ahí, observando el cielo estrellado en la silenciosa noche. El tiempo parecía correr como si los minutos fueran horas hasta que ambos quedaron dormidos sobre los hombros uno del otro.







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Volumen 2: "El Libro de Ecipse" 25.07.12


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