Capítulo II: “El Laberinto”
Vince:
De verdad? Eso paso en
verdad?
Van:
Pues… si.
Vince:
Estás loco o algo así? No
puedes tratar a Courtney así! Que estabas pensando?
Van:
Lo sé, sé que estoy mal
pero, no puedo controlarlo, siempre sigo equivocándome.
Vince:
Entonces ofrécele una
disculpa…
Van:
No creo que sea tan
sencillo, digo, no esta vez…
Vince:
La hiciste llorar?
Van:
…Si (Con vergüenza en el
rostro).
Vince:
Hijo, debes aprender a
controlarte, es muy lógico perder el temperamento en situaciones como esa,
pero, si te detuvieras por un segundo y lo pensaras, veras que en la vida es
mejor razonar los sentimientos en paciencia, solo así podrás actuar con una visión
clara y las emociones no te confundirán, te guiarán.
Van:
Supongo… supongo que lo
puedo intentar.
Vince:
(Con una corta y sabia risa)
aun eres muy ingenuo… ahora ve y habla con ella.
Van aun confundido se alejo lentamente del parquet,
con muchas preguntas en mente, pensando como pedirle perdón. Dejando a su tío
Vince atrás disfrutando uno de sus únicos pasatiempos, alimentar aves en el
parque. Para la mayoría de las personas mayores como él, esto les brinda alegría.
Van camino por la cera viendo su segunda obsesión, el
cielo. Para Van el cielo era algo tan puro y misterioso que podía atrapar su
mente por horas, viendo en ese momento, un cielo nublado. Tal vez llueva? Se
pregunto a sí mismo. Tal vez el cielo sepa que Courtney está triste y quiere
llorar en su hombre? Y así se mantuvo preguntándose lo mismo una y otra vez
hasta que sus pasos lo llevaron hasta la casa de Courtney. Una vez ahí, quería correr
hasta los brazos de ella pero, al mismo tiempo no quería, como cada vez que
alguien tiene que pedir perdón, los nervios parecen partirte en dos.
Así que ahí estaba a punto
de tocar la puerta pero sin hacerlo, de repente la Sra. Martha Robins, la madre
de Courtney, abrió la puerta con una extraña, cálida sonrisa y dijo:
Sra. Robins:
Qué bueno que viniste, por
favor pasa…
Van:
Sra. Robins esta… esta
Courtney en casa?
Sra. Robins:
Van, sabes perfectamente que
está aquí y también sabes por qué ha estado llorando…
Van:
Sra. Robins yo…
Sra. Robins:
No tienes que decirme nada,
estoy alegre de que estés aquí, eso quiere decir que en verdad te importa.
Con cortos e inseguros pasos tomo las escaleras y se dirigió
hacia arriba, una vez en el segundo piso el estrecho pasillo blanco parecía tan
largo y lejano, pareciera que lo cubría con cortinas blancas de esperanza
alucinante. Las ventanas nunca se sintieron tan brillantes, absorbiendo cada
rayo de luz, y un delicado soplo de viento hacia las cortinas flotar tocando
los brazos de Van mientras pasaba.
Van:
Courtney???... (Un fatídico
llanto se escuchaba escapando del último cuarto).
Van:
Co… Courtney???... Soy yo,
Van…
Casi corriendo, Van se apresuro para encontrar a una frágil
Courtney destruida en lagrimas, la tomo en sus brazos y limpiando sus lagrimas
con sus manos repitió las mismas palabras una y otra vez “Lo siento mucho…”
llorando un par de lagrimas mas, la pareja se besó.
Van:
Soy un imbécil, parece que
no puedo dejar de lastimarte… no te merezco.
Courtney:
Sabes que no podría vivir
sin ti.
Van:
Me perdonas? Juro que no lo volveré
a hacer.
Courtney:
No quiero que me lo jures,
quiero que en verdad lo hagas.
Van:
Si… lo haré…
Courtney:
Sabes que cada vez que
peleamos, juramos no volverlo hacer pero aun así lo hacemos…
Van:
Estas?... Estas rompiendo
conmigo?
Courtney:
No seas tonto, acabo de
decirte que no puedo vivir sin ti!
Van:
Entonces???...
Courtney:
Solo dejémonos de estas cosas
sin sentido…
Van:
Si… hagámoslo…
Courtney:
Qué? Pasa algo?...
Van:
Es solo que… me duele sabes…
verte así, por mi…
Courtney:
Van, solo olvídalo, ok? No
tiene caso continuar esta conversación (con voz seria).
Van:
Ok… solo no me mates (sarcásticamente).
Courtney:
(Riendo con una delicada
risa simplona) Vamos Van estoy siendo seria.
Van:
Yo también, temo por mi
seguridad, sabes.
Courtney:
(Aun riendo) Eres un bobo.
Van:
Nah… solo adoro ver tu
sonrisa.
Courtney:
Ven… déjame mostrarte algo
(Tomando a Van de la mano y empujándolo fuera del cuarto).
Van:
Que?...
Courtney:
Vamos Van! El cielo se está
despejando.
Van:
Pero está oscureciendo.
Courtney:
Solo sígueme; vamos es una
sorpresa.
Llevando a Van a una segunda escalera aun lado del
cuarto de Courtney, escondidas en lo que parecía la puerta de otro cuarto. Las
escaleras llevaban hacia otra puerta por donde los rayos de luz podían escapar
del borde de la puerta. En cuanto Courtney abrió la puerta, los rayos se
intensificaron y Van podía ver que eran los rayos del sol y que la puerta era
un camino al techo de la casa.
Courtney:
Este es mi lugar favorito para
estar.
Tan pronto Van soltó la mano de Courtney para cubrirse
de los rayos del sol en sus ojos, aun impresionado, y con un rápido vistazo a
su mano, noto sangre escurriendo de su palma, con el miedo en el retrocedió un
paso y resbalo del escalón. Courtney, con un rápido movimiento heroico, lo tomo
del brazo antes de que cayera.
Courtney:
Estas bien? Qué pasó?
Van:
(Con sus rodillas sobre el
techo y revisando sus manos una vez más, solo para descubrir que no tenían
nada) Nnn… nada… estoy bien.
Courtney:
(Con duda en los ojos) Estas
seguro?
Van:
Si… eso creo. Vaya! Esto es
hermoso; en verdad es una vista impresionante.
Con ambos sentados en el techo abrazados, con sus ojos
concentrados en la belleza envidiable del atardecer, viendo como el cielo parecía
morir ante sus ojos, ahí permanecieron.
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Volumen 2: "El Libro de Ecipse" 25.07.12

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