miércoles, 21 de marzo de 2012

La Psicofesia | Capitulo II

Capítulo II: “El Laberinto”

Vince:
De verdad? Eso paso en verdad?

Van:
Pues… si.

Vince:
Estás loco o algo así? No puedes tratar a Courtney así! Que estabas pensando?

Van:
Lo sé, sé que estoy mal pero, no puedo controlarlo, siempre sigo equivocándome.

Vince:
Entonces ofrécele una disculpa…

Van:
No creo que sea tan sencillo, digo, no esta vez…

Vince:
La hiciste llorar?

Van:
…Si (Con vergüenza en el rostro).

Vince:
Hijo, debes aprender a controlarte, es muy lógico perder el temperamento en situaciones como esa, pero, si te detuvieras por un segundo y lo pensaras, veras que en la vida es mejor razonar los sentimientos en paciencia, solo así podrás actuar con una visión clara y las emociones no te confundirán, te guiarán.

Van:
Supongo… supongo que lo puedo intentar.

Vince:
(Con una corta y sabia risa) aun eres muy ingenuo… ahora ve y habla con ella.

Van aun confundido se alejo lentamente del parquet, con muchas preguntas en mente, pensando como pedirle perdón. Dejando a su tío Vince atrás disfrutando uno de sus únicos pasatiempos, alimentar aves en el parque. Para la mayoría de las personas mayores como él, esto les brinda alegría.

Van camino por la cera viendo su segunda obsesión, el cielo. Para Van el cielo era algo tan puro y misterioso que podía atrapar su mente por horas, viendo en ese momento, un cielo nublado. Tal vez llueva? Se pregunto a sí mismo. Tal vez el cielo sepa que Courtney está triste y quiere llorar en su hombre? Y así se mantuvo preguntándose lo mismo una y otra vez hasta que sus pasos lo llevaron hasta la casa de Courtney. Una vez ahí, quería correr hasta los brazos de ella pero, al mismo tiempo no quería, como cada vez que alguien tiene que pedir perdón, los nervios parecen partirte en dos.

Así que ahí estaba a punto de tocar la puerta pero sin hacerlo, de repente la Sra. Martha Robins, la madre de Courtney, abrió la puerta con una extraña, cálida sonrisa y dijo:

Sra. Robins:
Qué bueno que viniste, por favor pasa…

Van:
Sra. Robins esta… esta Courtney en casa?

Sra. Robins:
Van, sabes perfectamente que está aquí y también sabes por qué ha estado llorando…

Van:
Sra. Robins yo…

Sra. Robins:
No tienes que decirme nada, estoy alegre de que estés aquí, eso quiere decir que en verdad te importa.

Con cortos e inseguros pasos tomo las escaleras y se dirigió hacia arriba, una vez en el segundo piso el estrecho pasillo blanco parecía tan largo y lejano, pareciera que lo cubría con cortinas blancas de esperanza alucinante. Las ventanas nunca se sintieron tan brillantes, absorbiendo cada rayo de luz, y un delicado soplo de viento hacia las cortinas flotar tocando los brazos de Van mientras pasaba.

Van:
Courtney???... (Un fatídico llanto se escuchaba escapando del último cuarto).

Van:
Co… Courtney???... Soy yo, Van…

Casi corriendo, Van se apresuro para encontrar a una frágil Courtney destruida en lagrimas, la tomo en sus brazos y limpiando sus lagrimas con sus manos repitió las mismas palabras una y otra vez “Lo siento mucho…” llorando un par de lagrimas mas, la pareja se besó.

Van:
Soy un imbécil, parece que no puedo dejar de lastimarte… no te merezco.

Courtney:
Sabes que no podría vivir sin ti.

Van:
Me perdonas? Juro que no lo volveré a hacer.

Courtney:
No quiero que me lo jures, quiero que en verdad lo hagas.

Van:
Si… lo haré…

Courtney:
Sabes que cada vez que peleamos, juramos no volverlo hacer pero aun así lo hacemos…

Van:
Estas?... Estas rompiendo conmigo?

Courtney:
No seas tonto, acabo de decirte que no puedo vivir sin ti!

Van:
Entonces???...

Courtney:
Solo dejémonos de estas cosas sin sentido…

Van:
Si… hagámoslo…

Courtney:
Qué? Pasa algo?...

Van:
Es solo que… me duele sabes… verte así, por mi…

Courtney:
Van, solo olvídalo, ok? No tiene caso continuar esta conversación (con voz seria).

Van:
Ok… solo no me mates (sarcásticamente).

Courtney:
(Riendo con una delicada risa simplona) Vamos Van estoy siendo seria.

Van:
Yo también, temo por mi seguridad, sabes.

Courtney:
(Aun riendo) Eres un bobo.

Van:
Nah… solo adoro ver tu sonrisa.

Courtney:
Ven… déjame mostrarte algo (Tomando a Van de la mano y empujándolo fuera del cuarto).

Van:
Que?...

Courtney:
Vamos Van! El cielo se está despejando.

Van:
Pero está oscureciendo.

Courtney:
Solo sígueme; vamos es una sorpresa.

Llevando a Van a una segunda escalera aun lado del cuarto de Courtney, escondidas en lo que parecía la puerta de otro cuarto. Las escaleras llevaban hacia otra puerta por donde los rayos de luz podían escapar del borde de la puerta. En cuanto Courtney abrió la puerta, los rayos se intensificaron y Van podía ver que eran los rayos del sol y que la puerta era un camino al techo de la casa.

Courtney:
Este es mi lugar favorito para estar.

Tan pronto Van soltó la mano de Courtney para cubrirse de los rayos del sol en sus ojos, aun impresionado, y con un rápido vistazo a su mano, noto sangre escurriendo de su palma, con el miedo en el retrocedió un paso y resbalo del escalón. Courtney, con un rápido movimiento heroico, lo tomo del brazo antes de que cayera.

Courtney:
Estas bien? Qué pasó?

Van:
(Con sus rodillas sobre el techo y revisando sus manos una vez más, solo para descubrir que no tenían nada) Nnn… nada… estoy bien.

Courtney:
(Con duda en los ojos) Estas seguro?

Van:
Si… eso creo. Vaya! Esto es hermoso; en verdad es una vista impresionante.

Con ambos sentados en el techo abrazados, con sus ojos concentrados en la belleza envidiable del atardecer, viendo como el cielo parecía morir ante sus ojos, ahí permanecieron.


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Volumen 2: "El Libro de Ecipse" 25.07.12

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