miércoles, 11 de abril de 2012

La Psicofesia | Capítulo V

Capítulo V: “Contra la pared Parte II”

Alex y Van se encontraban caminando en la cera después de un extraño nuevo día en la escuela. Van trataba de no pensar en por qué Courtney se sentía tan impresionada con el chico nuevo ya que, tal vez, los celos podrían ganas la batalla en su cabeza.

Alex:
Estas muy callado… es tan extraño.

Van:
…Yo

Alex:
Es porque Courtney se fue con Lance?

Van:
Cállate…

Alex:
Vamos! No es para tanto, ella te ama muchísimo y lo sabes.

Van:
Solo cállate, quieres!

Alex:
He sido tu amigo incluso desde antes de que ustedes dos fueran pareja.

Van:
… Aquí viene el discurso…

Alex:
Cuanto ha sido? 10 meses? 11?

Van:
Hemos estado juntos un año, ya.

Alex:
Ves lo que digo, realmente crees que va a cambiar todo eso por un chico que acaba de conocer?

Van:
No es eso, ok…

Alex:
A que te refieres?

Van:
Hemos tenido problemas últimamente.

Alex:
Como qué?

Van:
Realmente no quisiera hablar de ello.

Alex:
Vamos, soy tu mejor amigo.

Van:
Es solo que no quiero perderla, ok. Y últimamente hemos estado tan alejados.

Alex:
Sabes lo que necesitas?

Van:
Que…?

Alex:
Pues, va a haber un festival de bandas no comerciales, porque no nos acompañas a Miranda y a mi…?

Van:
Quien es Miranda?

Alex:
Es una chica que conocí no hace mucho, esta tan guapa.

Van:
No piensas en otra cosa que no sea sexo, verdad???

Alex:
Solo dices eso porque aun no lo has hecho con Court…

Van:
Calla tu maldita boca!!!

Alex:
Está bien, está bien, entonces… irás?

Van:
Supongo que no es una mala idea; mi mente necesita aclararse un poco, usualmente eso solo sucede cuando no estoy pensando…

Alex:
Ah! Así que si piensas!!! (Riéndose).

Van:
Quiero decir cuando no pienso en mis problemas.

El día termino antes de un parpadeo. El cielo coloreado de púrpura y anaranjado mientras que algunos sonidos de prueba se podían hacer escuchar en un lugar familiar a los ojos de Van. Se encontraba caminando colina abajo hacia el festival, con su mirada en el suelo rocoso pero sin estar realmente viéndolo, caminando lentamente con esa mirada perdida. De pronto escucho una voz familiar.

Alex:
Van!!!

Van:
Eh…

Alex:
Van, soy yo! Alex!

Van:
Hey, hola…


Alex:
(Acercándose a Van con una mujer joven a su lado izquierdo) Van, esta es Miranda…

Van:
Oh, hola…

Miranda:
Hola, mucho gusto, Alex me ha hablado mucho de ti.

Alex:
Vaya, pareces deprimido.

Van:
Estoy tratando de no pensar en ello.

Alex:
Esa es la idea! Digo, este es uno de tus lugares favoritos, se que vienes a este lugar cuando las cosas se tornan complicadas para ti. Que mejor forma de olvidar tus problemas que en tu lugar favorito y un concierto.

Van:
Tienes razón, al Diablo con todo, vamos a divertirnos.

Las horas pasaron mientras la medianoche se acercaba. Van se veía feliz de nuevo, decidió entonces ir por detrás de la multitud y encontrar un lugar para sentarse y relajarse, aunque el adoraba la música a volúmenes altos, era una persona muy calmada. Rodeo a la multitud y rápidamente encontró un sitio donde sentarse apartado de todo contacto humano, en este instante, la depresión lo aplasto de nuevo y esa nueva mirada perdida apareció sobre sus oscuras pupilas que apreciaran al cielo que cubre al mar durante la noche, pero aun así el sonido de la multitud no lo dejaba escuchar sus propios pensamientos. Cerró los ojos para que las lágrimas no pudiesen escapar y capturaran la atención de ningún otro ser humano, tratando de concentrarse en escuchar sus propios pensamientos hasta que una voz se hizo presente fuerte y claro, la voz de sus pensamientos.

Van podía sentir sus pensamientos pasar por sus ojos; lo podía probar en sus labios. Se encontraba en el clímax del nirvana, tocando con sus dedos todo el conocimiento del mundo, por así decirlo. Había encontrado su reflejo en el espejo. El momento perfecto en el que todo parecía tener una sencilla solución pero, algo estaba mal, ya que no podía seguir sintiendo el viento frio en su rostro y, de hecho, se sintió amenazado por algo que rompía su estado de perfección. Podía escuchar un débil pero molesto sonido de respiración de la nariz de alguien más. Decidió, entonces, abrir sus ojos en ese terrífico momento; sorprendente fue cuando, de hecho, había un par de zapatos frente a los suyos. Mientras levantaba lentamente la mirada, miro un par de piernas, delicadas caderas y una cascada de hilos rubios todos maltratados, como tratando de cubrir un suéter viejo color gris, un par de pequeños labios curiosos, como cortados por un ángel, una hermosa y pequeña nariz y, por último, un par de ojos profundos y cansados color azul.

Van no podía entenderlo, ella solo estaba… ahí, callada como una tumba, solo mirando los ojos de Van. Sin moverse ni un centímetro. Sus ojos tan cercas unos de los otros y aun así nadie pronunciaba palabra alguna, el tiempo parecía congelarse, Van, aun sentado en la roca, ella flexionada hacia el…

Van intento tan fuertemente mover sus labios para que las palabras pudieran escapar a su atracción pero no podía. Solo una sonrisa se escapo pero no fue de la boca de Van.

Alex:
Van!

Van:
… Si? (Volteando su mirada).

Miranda:
Ahí estas! Te he estado buscando por todas partes.

Van:
Que…?

Miranda:
No tu, ella.

Alex:
Asi que, ya se conocieron?

Van:
… Ella… Yo…

Miranda:
Disculpa, no se ha presentado, verdad?

Van:
No… si… quiero decir, no lo ha hecho… (Aun confundido).

Miranda:
Ella es la hija más joven de mi padre.

Alex:
Espera un momento! Ella es rubia y tu eres…

Miranda:
De cabello castaño… por eso dije que era la hija de mi padre y no mi hermana, es mi hermanastra… su nombre es Lyn.

Alex:
Hola, Lyn…

Miranda:
Lo  siento, realmente no habla mucho…

Alex:
Oye, de hecho… Van, nosotros… nos tenemos que ir, sabes; La madre de Miranda está esperando a estas jovencitas en casa.

Van:
Está bien… caminaré a casa…

Miranda:
De hecho, mi casa no está lejos de aquí y sé que Alex vive a un par de casas de la tuya; puedes venir con nosotros y caminar con Alex hasta tu casa.

Van:
Eso suena bien.

Caminaron tres cuadras hasta llegar a la casa de Miranda, Van parecía tan distraído por Lyn. Ambos caminaban en silencio, uno junto al otro mientras Alex y Miranda charlaban. Apenado por la mirada de Lyn, Van solo volteaba a verla cuando ella miraba hacia otra parte y viceversa.

Miranda:
Aquí es! Mi hogar.

Alex:
Oh! Es una pena que tengas que marcharte…

Miranda:
Lo sé, querido.

Van:
Si, si, ustedes dos pueden despedirse…

Miranda:
Van, podrías…

Van:
Si?…

Miranda:
Podrías acompañar a Lyn adentro en lo que me despido de Alex?

Van:
…Seguro.

Miranda entonces le entrego las llaves a Van y el abrió la puerta, las luces estaban apagadas y la casa parecía estar sin alma alguna.

Van:
Pensé… pensé que su madre estaba esperándolas…

Lyn:
De hecho… mi madre está fuera de la ciudad… pero teníamos que llegar antes que mi hermano…

Van:
…Así que… si hablas después de todo…

Lyn:
(En silencio por la vergüenza) …te… es decir… te puedo ofrecer un vaso con agua?...

Van:
Eso estaría bien… (Entrando a la sala).

Lyn:
Solo siéntate, ahora regreso.

Van:
Seguro…

Van cerro sus ojos para descansar un poco, el día había tomado bastante de él. Nada más para ver que la oscuridad de sus parpados, oscuridad como la de la noche de un desierto, entonces lo conmociono como un rayo, se vio a si mismo parado junto a la puerta, llorando, lo impresiono aun mas cuando vio a Lyn en sus brazos bañada en sangre, ella parecía no moverse, observo como tomo a el delicado e inerte cuerpo de Lyn y lo coloco en el sillón frente a él. Intento moverse, intento gritar pero nada parecía tomar efecto, aterrado viendo como se encontraba en dos lugares al mismo tiempo, viendo como su otro yo lloraba de rodillas lamentándose tratando de sostener el frio cuerpo de Lyn.

Justo cuando la situación no podía ser mas desesperante, el lamentable Van giro su cabeza y miro directamente a los ojos del paralizado Van.

Lyn:
Van…?

Van:
(Abriendo sus ojos con mucha desesperación) Qu… Qué pasa?


Lyn:
Estas bien? Parece que viste un fantasma, estas sudando…

Van:
Estoy bien… solo que…

Miranda:
(Entrando rápidamente) Rápido! Max está por llegar! Tienes que irte, ahora! (Señalando a Van).

Van:
Pero…

Miranda:
No hay tiempo que perder, si mi hermano te ve aquí, te matará!

Van:
Espera! Donde esta Alex???

Miranda:
Vete, vete, vete… (Abriendo la puerta y empujando a Van).

Max:
(Entrando) Quien demonios es esta tipo?!!!

Miranda:
Max! Solo es un amigo de…

Max:
Escucha amigo, más vale que tengas una muy Buena explicación para estar aquí a esta hora con mis hermanas (empujando a Van contra la puerta).

Max, un hombre fornido de 28 años, musculoso y con una personalidad de poca tolerancia. Van no pudo decir ni una sola palabra, capturado por el miedo y paralizado, altamente impresionado por tal furia en el rostro de Max.

Miranda:
Max, por favor, déjalo ir.

Max:
Como no, esta basura morirá en este mismo lugar.

Miranda:
Por favor, estas hacienda una escena, yo le dije que entrara…

Max:
Y yo le mostrare la salida (flexionando el brazo para golpear a Van con el puño).

Lyn:
Max détente!

Max, volteo a ver a Lyn, sorprendido de escucharla hablar. Entonces, dejo ir a Van y le dijo que se marchara. Van, aun sin idea de lo que acababa de suceder no dijo nada y salió. Una vez afuera comenzó a buscar a Alex en silencio cuando noto algo que no esperaba, noto a una persona o al menos eso era lo que quería creer, observándolo. No podía descifrar que o quién era, pero estaba seguro de que no se trataba de Alex. La oscuridad cubría a esta ente desconocida y tan pronto se dio cuenta de que Van estaba alerta de su presencia, huyo.

Alex:
Van! Van!

Van:
Alex… viste eso?…

Alex:
Ver qué?

Van:
Olvídalo… donde diablos has estado?

Alex:
Bueno, es que tan pronto vi a Max, yo…

Van:
Huiste, no es así?!

Alex:
Yo…

Van:
Olvídalo; solo quiero llegar a casa…



<< 15 >>
Volumen 2: "El Libro de Ecipse" 25.07.12

No hay comentarios:

Publicar un comentario